Lombrices en gatos, ¿cómo se contagian y cómo prevenirlas?

Orange Tabby Cat on Gray Concrete Floor in Focus Photography

Además de ser unos animales de compañía entrañables, los gatos nos sorprenden siempre por su gran vitalidad. Pero, cuando nuestro minino no tiene el cuerpo para saltar, trepar o escabullirse a la velocidad del rayo; si pierde el apetito o se vuelve más dormilón que de costumbre, es posible que en su interior se hayan alojado unos parásitos, llamados comúnmente lombrices. Redondos o aplanados, su contemplación es un espectáculo que da repelús. Con todo, debemos guardar la calma, ya que el problema puede prevenirse y tratarse, de manera eficaz, mediante medicamentos específicos, bien tolerados por los felinos.

No creas que, porque tu gato ronda siempre por casa, se libra del riesgo de contraer parásitos internos. La fuente de contagio de nematodos, tenias o anquilostomas puede estar más cerca de lo que uno se imagina.

  1. Herencia materna: los gatitos cachorros pueden contagiarse de parásitos intestinales cuando son amamantados, si su madre tiene infestación, pues las larvas pasan al cuerpo del gatito mediante la leche materna.
  2. Relación gatuna: los cachorros pueden contagiarse mientras juegan con otros gatos infestados.
  3. Contacto animal: roedores, ratones y otros animales con lombrices pueden contagiar también al gato adulto que los caza.
  4. Heces y vómitos: cuando un animal está infectado, expulsa los huevos de las lombrices, tanto por las heces como en el vómito. Una vez fuera, como las larvas tienen una resistencia inaudita, si nuestro gato pisa los excrementos o la regurgitación, algunos restos pueden adherirse a sus patitas e ingerirlos al asearse. Entre los gusanos susceptibles de ser transmitidos mediante los excrementos, se cuentan los anquilostomas, capaces de provocar anemia en los felinos.
  5. Pulgas saltarinas: combate sin tregua a las pulgas; estos diminutos insectos pueden albergar parásitos y transmitirlos a los gatos mediante su picadura. Otra vía de infección se produce cuando el gato se traga alguna pulga de su piel al acicalarse. Por tanto, no escatimes esfuerzos en buscar productos adecuados para tratar esta insidiosa plaga, siempre bajo supervisión del veterinario.  
  6. Zoonosis: recuerda que las lombrices de los gatos también pueden contaminar a las personas, y en este caso la infestación se llama zoonosis, de ahí la importancia de tratarlas enseguida. Para evitar el contagio, debes extremar ciertas medidas higiénicas, como lavarte muy bien las manos después de tocar al animal.

Medidas preventivas

Siempre es mejor prevenir que curar, así que toma nota de unas cuantas medidas para evitar que las lombrices hagan mella en la salud de tu gatito:

Primer control veterinario: si acabas de adoptar un gato, ya estás tardando en llevarlo al veterinario para que le haga un primer chequeo y descarte la presencia de parásitos intestinales, tanto exteriores como interiores.

Limpieza frecuente del arenero: la higiene del cajón es primordial para reducir la probabilidad de propagación parasitaria, tanto en tu gato como en el hogar. Con la higiene, detectarás a tiempo la presencia de huevos y gusanos.

Animales muertos: ojo con aves, ratones y otros roedores; pueden ser portadores de lombrices y tenias, que tu gato podría olisquear, morder o pisar, con el consiguiente peligro de infección.

Plagas de huerto y jardín: aunque parezcan inofensivas, las babosas o los caracoles, habituales en los jardines y huertos, y que tanto atraen a los felinos, suelen ser portadoras de gusanos pulmonares, capaces de infectar las vías respiratorias de nuestro gato. De ahí la importancia de controlar su propagación.

Síntomas de infestación por lombrices

Mal aspecto del pelaje: si observas que el pelo de tu gato pierde brillo y tersura, puede ser por deshidratación o mala absorción de nutrientes, causadas por la acción parasitaria.

  1. Vientre prominente: es un signo que salta a la vista y que suele asociarse con una infestación por lombrices; independientemente de cual sea la causa, debes llevar el gato al veterinario.
  2. Encías pálidas: si el color rosado habitual de las encías de tu gato se torna pálido o blanquecino, hay que acudir al veterinario, ya que este síntoma puede ser indicativo de una anemia provocada por parásitos.
  3. Heces oscuras: cuando los excrementos son oscuros, e incluso negros, es una señal compatible con una pérdida de sangre intestinal provocada por la adherencia de parásitos.
  4. Diarrea: la infestación parasitaria puede provocar diarrea en el gato; si se prolonga durante  más de 24 horas y además observas sangre, es recomendable llevar al felino al veterinario para que determine si la causa está asociada a la proliferación de lombrices que interfieren en la digestión del felino.
  5. Vómitos: puesto que los gatos tienen vómitos esporádicamente, empezaremos a alarmarnos cuando sean frecuentes; en estos casos, debemos llevar al felino al veterinario pues la causa podría ser una infestación por lombrices. Estos gusanos pueden bloquear el flujo que va al estómago o irritar las paredes gástricas.
  6. Anorexia: la falta de apetito de tu gato puede significar que las lombrices ocupan ya un lugar extenso en sus intestinos; con esta invasión, las paredes intestinales se inflaman y el felino suele sentir dolor de estómago; en esta situación, es lógico que el felino no tenga ganas de comer.
  7. Astenia: debilitados y fatigados suelen sentirse los gatos con lombrices pues éstas son capaces de chuparles los nutrientes de sus entrañas. La falta de energía es algo insólito en un gato y por lo tanto este síntoma debería ser motivo suficiente para llevarlo al veterinario.

Tratamiento

Cuando se ha descubierto la infestación de lombrices, su eliminación suele ser relativamente sencilla, siempre que usemos el tratamiento específico para este fin. En estos casos, el veterinario recetará el antiparasitario adecuado y prescribirá el tiempo de administración del mismo, conforme a la edad del gato y el tipo de gusano detectado.

En el mercado puedes encontrar productos eficaces para cada caso, incluso los hay de amplio espectro y buena tolerancia para los felinos.

No olvides consultar a tu veterinario antes de suministrar cualquier antiparasitario; ten en cuenta que son venenosos; sólo bajo su supervisión tendrás la garantía de darle a tu gato el fármaco adecuado y efectivo, sin perjudicarlo.

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